Alguien dijo una vez que Pello Bilbao (Gernika, 33 años) pedalea de puntillas y que sus pies y sus tobillos bailan sobre los pedales como las muñecas y los dedos de los dedos de los pianistas virtuosos se mueven entre las teclas, y las pulsan, y es un ejercicio hermoso sentirse Pello Bilbao y Glenn Gould, alternativamente, dándole al spinning con las Variaciones Goldberg en el Spotify. “Pues es la primera cosa bonita que dicen de mi estilo en la bicicleta, que todo el mundo critica”, sonríe Bilbao, el campeón discreto del ciclismo español, que, invitado por el Tour, ha gozado en noviembre de unas vacaciones en familia (mujer e hija de meses) en Singapur y Saitama a cambio de participar en critériums promocionales. “Sí, a ver, es parte del trabajo, pero, bueno, si yo vengo con la familia también al final es para disfrutarlo y para aprovechar, y bueno, es una buena ocasión. A nosotros, que somos viajeros, por lo menos nos encanta”. Habla relajado al final de un año que cerró 17º y primer español en el ránking mundial, y sexto en el Tour, incluida una gran victoria de etapa.

Pregunta. ¿Fue 2023 en cierta manera el año en el que alcanzó la cumbre en el ciclismo, si no deportiva, sí emocional, con todo lo vivido al pasar el Tour por su Gernika?

Respuesta. Hombre, mi objetivo es volver a conseguir lo mismo, pero seguramente las sensaciones no volverán a ser las mismas. Si gano otra etapa el año que viene, pues será un logro grandísimo, pero lo del 23 es irrepetible. El Tour salía de Bilbao, estábamos deseando dedicarle una victoria a Gino [Mäder, ciclista suizo, compañero y amigo en el Bahrein, que falleció tras una caída en el Tour de Suiza unos días antes]… fue una victoria que nunca antes había buscado con tanto deseo. Y cuando la consigues las emociones son tan, tan profundas y tan intensas que probablemente sean inigualables con otro resultado, aunque sea, por decirte algo que no he conseguido, aunque sea ganar un Monumento.

P. ¿Tendría sentido para usted el ciclismo si no le pudiera dar valor sentimental?

R. Sería difícil. Yo creo que, como tantos otros pequeños detalles de material, entrenamientos y tal, el sentimiento de ser ciclista, tener esa pasión que te mueve a hacerlo, no es una pequeña diferencia, es una gran diferencia, y al final, yo mismo lo noto cuando corro con esa pasión, con esas ganas de hacer algo, que siento que esa carrera es especial por alguna razón, consigo sacar un rendimiento extra. Y eso lo compruebo en mi día a día también. Cuanto mejor estés mentalmente, cuanto más equilibrada sea tu vida, más fácil es conseguir el rendimiento y supongo que en otros trabajos también será parecido, lo que pasa es que en nuestro caso es muy fácil de medirlo.

P. Antes de salir el Tour habló de que solo iría a buscar etapas y se desentendería de la general, y ganó etapa y acabó sexto… ¿Quiso ser racional y calculador y no pudo?

R. Fue más por parte del equipo, que me animaron a seguir ahí, porque uno siempre tiende a buscar el camino fácil, y para mí el camino fácil era desentenderme de la general, pero, bueno, al final el equipo también me presionó para que no soltara la general. Por supuesto que no me arrepiento de esa decisión, pero si no hubiese conseguido una etapa, ahí ya quizás hubiese pensado de otra manera.

Pello Bilbao, durante la Vuelta a Valencia, en febrero pasado.Manuel Bruque (EFE)

P. Esta será su quinta temporada en el Bahrein y antes había pasado tres en el Astana… Desde que dejó el Caja Rural, siempre lejos de los equipos de casa, y solo a partir de los 28 empezó a triunfar.

R. Yo siento que he hecho las cosas muy a mi manera, a mi estilo. Sé que muchas veces he podido ser más profesional y seguramente que hubiese conseguido mis éxitos mucho antes, pero, bueno, no me arrepiento, al final he vivido de otra manera, he experimentado también otro modo de vida, que, con 33 años, también te da otra perspectiva y conseguir los objetivos poco a poco y de manera progresiva, yo creo que me ha ayudado a mantener mi vida un poco más equilibrada. Siempre es más fácil que conseguir tus grandes resultados a los 21 años y después tener que sentir la necesidad de tener que igualar para satisfacerte a ti mismo y a la gente que te sigue.

P. O sea, que no le molesta que en las previas de las grandes carreras no se hable de usted tanto como de otros.

R. Está claro. Yo creo que a poca gente le gusta la presión, y a mí, para nada. Y tampoco me interesa ni me gusta estar en el foco. Hay corredores que se sienten dolidos en su ego cuando no cuentan con ellos como favoritos o lo que sea, pero es más bonito romper las previsiones y dar una sorpresa y que la gente se sorprenda de verte ahí. Para mí no es para nada algo negativo.

P. En el Giro del 19, salió así, casi de la nada, para ganar en L’Aquila y en el Monte Avena. Después rozó el podio en el Giro del 20…

R. Sorprender y hacer una aparición de ese tipo, pues, bueno, es algo positivo. El Giro siempre ha sido mi carrera preferida hasta este año, que el Tour me ha dado la oportunidad de vivir algo especial saliendo de casa y quizás también me ha cambiado un poco la perspectiva, porque veía el Tour como una grandísima carrera, pero donde quizás podía improvisar poco y veía menos opciones Y bueno, este año he cambiado ese pensamiento. Fui con otra mentalidad, en vez de darle la prioridad a otra carrera, aposté al 100% por el Tour.

P. En 2024 Mikel Landa ya no estará en el Bahrein. El equipo se queda sin líder claro para las grandes.

R. Sí que somos un poco un equipo oportunista, ¿no? No vamos a tener un líder demasiado definido en muchas carreras, pero, bueno, tenemos un equipo de gran nivel que ha demostrado que en un Tour de Francia es capaz de ganar tres etapas con tres corredores diferentes. Tenemos experiencia, tenemos un bloque completo y bueno, quizás nos faltará esa referencia. Pero, ¿qué equipos tienen esa referencia clara que te garantice ganar en los mejores escenarios? Quien no cuente con Remco, Vingegaard o Tadej, pues parece que está limitado a pelear por el podio. Y a mí me gusta más la pelea de etapa por etapa que una pelea por el podio cuando no puedes soñar con la victoria final.

P. ¿No es muy cómoda, fácil, esa postura, olvidaros de mí, que yo ya he marcado mis tres etapas en el libro de ruta, y una de las tres cae…?

R. No, no es esa filosofía. Está claro que hemos tenido pérdidas importantes y nos tocará asumir más responsabilidades y tendremos que cumplir el mismo calendario con menos referentes.

P. Ha ganado etapas en el Giro y en el Tour. ¿La de la Vuelta caerá el próximo año?

R. Hombre, ese es un gran objetivo. Conseguir etapa en la vuelta sería algo especial y no sé si el año que viene será el momento cuando tenga la oportunidad. El equipo seguro que me quiere en el Tour y vamos a priorizar el Tour, y depende cómo vaya el Tour, pues quizás después tengamos la segunda oportunidad también en la vuelta.

P. ¿Giro no?

R. Me da pena renunciar al Giro porque ha sido la carrera en la que más me he divertido hasta ahora y la que más éxitos me ha dado, la que me ha descubierto un poco como ciclista, pero no… Prefiero enfocar más mis energías a un objetivo. Antes tenía una mentalidad diferente, de mantenerme más regular durante todo el calendario. Prefiero enfocarme a objetivos más concretos, lo que me hace quizás tener un puntito extra para poder rematar una etapa como la del Tour.

P. ¿Qué opina del regreso de Nairo Quintana al Movistar después de un año en la lista negra de los equipos por el caso del tramadol?

R. A mí, personalmente, me gusta que los equipos sean severos en este tema. Yo creo que hay que ser estrictos y que no hay que permitir este tipo de errores, pero, bueno, también creo en las segundas oportunidades y me parece que Nairo ha demostrado que realmente lo quiere y lo ha peleado muchísimo, se ha mantenido en forma durante un año entrenando sin tener ningún objetivo más que el de volver al ciclismo profesional. Por esa parte me parece admirable la actitud que ha tenido. No puedo decir que no se merezca otra oportunidad, se la merece, y me alegro de que Movistar se la haya dado.

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